Todo comenzó hace un par de años cuando unos empresarios italianos hicieron un viaje a Costa Rica.
Los dos fueron literalmente encantados por la belleza del lugar, por su naturaleza, desde la extraña y singular fauna, hasta las amplias playas bordeadas de palmeras, el mar y la cálida hospitalidad de los habitantes. Lo llamaron “un paraíso en la tierra” y en el plazo de un año regresaron al lugar varias veces. Decidieron entonces buscar una propiedad sobre la cual construir una casa para utilizarla en los viajes futuros, dada la dificultad de encontrar casas con estándares europeos.
El caso quiso que encontraran una extraordinaria parcela de 17.000 metros cuadrados, con vistas al mar (a cien metros de la playa más hermosa de la zona), en la frontera con el parque Gandoca Manzanillo.
Dado que el lote era demasiado grande para construir un solo edificio ha surgido la idea de involucrar a otros empresarios y crear un pequeño desarrollo residencial con villas privadas de distintos tamaños, con acabados de lujo y con todos los servicios necesarios para crear un ambiente confortable, seguro, placentero y accesible.
Gracias a la experiencia del grupo desarrollador (ya activo en la construcción de proyectos en Italia y en el extranjero) nace un ambicioso proyecto, basado en el estudio de las necesidades de aquellas personas que ven la compra de un activo, como la síntesis de una buena inversión que pueda producir una renta, pero también que sea un bien utilizable que responda a sus aspiraciones en cuanto a seguridad, conveniencia y calidad.
